REQUERIMIENTOS EDAFOCLIMATICOS
El manejo racional de los factores climáticos de forma
conjunta es fundamental para el funcionamiento adecuado del cultivo, ya que
todos se encuentran estrechamente relacionados y la actuación de uno de estos
incide sobre el resto. Es planta de clima húmedo y suave, dando las mejores
producciones en climas cálidos.
TEMPERATURA: las temperaturas críticas para la judía son las
siguientes.
temperatura optima del suelo
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15-20°C
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Temperatura ambiente para germanización
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20-30°C
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Temperatura mínima para germanización
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10°C
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Temperatura optima durante el día
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21-28°C
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Temperatura optima durante la noche
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16-18°C
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Temperatura máxima biológica
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35-37°C
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Temperatura mínima biológica
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10-14°C
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Temperatura mínima letal
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0-2°C
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Temperatura optima de colonización
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15-25°C
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Cuando la temperatura oscila entre 12-15°C la vegetación es
poco vigorosa y por debajo de 15°C la mayoría de los frutos quedan en forma de
“ganchillo´´. Por encima de 30° también aparecen deformaciones en las vainas y
se produce el aborto de flores.
Las variedades de mata alta esta de 3-4 grados más exigentes
en el mínimo biológico que las de mata baja.
HUMEDAD:
la humedad relativa
óptima de aire en el invernadero durante la primera fase del cultivo es del 60%
al 65%, y posteriormente oscila entre el 65%
y el 75%. Humedades relativas muy elevadas favorecen el desarrollo de enfermedades
aéreas, dificultan la fecundación y aumentan la posibilidad y corrimiento de
flores. Es importante que se mantengan sin excesivas oscilaciones de humedad y
de temperatura ya que las flores podrían desprenderse.
LUMINOSIDAD: es una
planta de día corto, aunque en las condiciones de invernadero no le afecta la
duración del día. No obstante de luminosidad condiciona la fotosíntesis,
soportando temperaturas más elevadas cuanto mayor es la luminosidad, siempre
que la humedad siempre que la humedad relativa sea adecuada.
SUELO: la judía admite una amplia gama de suelos pero los
indicados para su cultivo son los ligeros, de textura franco arenosa, con buen
drenaje y ricos en materia orgánica. En suelos fuertemente arcillosos y
demasiado salinos vegeta eficientemente, siendo muy sensible a los
encharcamientos, de forma que un riego excesivo puede ser suficiente para dañar
el cultivo quedando la planta de color pajizo y achaparrado. En suelos calizos
las plantas cloróticas y achaparradas, así como un embaste cimiento de los frutos (judías por hebra).
Los valores de PH óptimos oscilan entre 6 y 7,5; aunque en
suelo enarenado se desarrolla bien con valores hasta de 8,5.
En una de las especies hortícolas más sensibles a la
salinidad tanto del suelo como del agua del riego, sufriendo importantes mermas
en la cosecha no obstante, en el cultivo enarenado y la aplicación del riego
localizado puede reducir bastante este problema, aunque son ciertas
limitaciones se están llevando a cabo cultivo de judía con agua de 2 a 2,4
mmmhos/CM de CE, son concentraciones de sodio y cloruros de 8meq/ 1 y 9 meq/1 respectivamente
sin apreciarse disminución en las producciones. Para conseguir estos resultados
es necesario un aporte de calcio y magnesio más elevado de lo normal, así como
mantener un nivel de humedad lo más constante posible.
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